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Los ves por todas partes, te repiten una y otra vez que son la mejor manera de protegerte de consecuencias indeseadas en tu vida sexual, a veces incluso te los regalan, pero aun así no logran convencerte de adoptar el uso del condón.

La aparición del VIH, hace más de 40 años, obligó a la sociedad a abrir el tema del sexo antes del matrimonio (y fuera de él), y desde entonces el condón apareció como figura central. Ese pequeño artefacto de látex era el único con el poder de frenar a un virus que estaba acabando con miles de personas alrededor del mundo.

Aun así, si tú eres de las personas que siente que faltan argumentos para convencerte, aquí te presentamos cuatro cosas que deberías saber sobre esta magnífica herramienta.

1. El condón sólo funciona si lo usas correctamente.

Un preservativo en el bolsillo no te protegerá de ningún virus. Pero debes estar consciente de que tampoco lo hará si lo usas, pero sólo durante una parte de la penetración, por ejemplo, cuando está a punto de presentarse la eyaculación.

Este es un método que requiere cierta precisión. Desde la forma de abrirlos (cuidando de no romperlos o dañarlos), la manera de colocarlos (sacando el aire de la punta para evitar que se rompa) hasta la forma de retirarlos (lejos del cuerpo de tu pareja, tomándolos con papel higiénico), todos los detalles cuentan.

Por supuesto que también es importante la constancia. Si no usas el preservativo en todas tus relaciones sexuales, desde antes de la penetración y hasta la eyaculación, no podrás gozar de su 98% de efectividad y te estarías exponiendo a riesgos de salud.

2. Hay gran variedad.

Ya que es una herramienta que deberías usar en todos tus encuentros sexuales, las empresas han creado múltiples versiones para darle variedad a tu vida íntima. Diferentes colores, sabores y texturas ofrecen muchas opciones para experimentar.

Pero además, recuerda que existe el condón interno (también llamado femenino) que está hecho de poliuretano y que se coloca dentro de la vagina, en lugar de sobre el pene. Esta versión ofrece a las mujeres un total control de su propia protección, de manera que no depende de su pareja para utilizarlo.

Además, los condones externos (los que se colocan en el pene) han ampliado su oferta a versiones sin látex (también de poliuretano), presentaciones con extra lubricante (jamás basado en aceites, sino de base agua) y hasta versiones con anillo vibrador, un plus que puede hacer toda la diferencia en el placer.

3. El condón no son sólo para sexo vaginal.

Parece increíble, pero las autoridades de salud de Estados Unidos tardaron 40 años en otorgar la aprobación a un condón que puede usarse en el sexo anal. Ya decíamos arriba que el condón saltó al centro del escenario de manera forzada, y quizás en ese mismo sentido, las compañías que los producían no habían querido ser relacionadas con prácticas como esta, que no era “bien vista”.

Pero en la realidad, el uso del condón en el sexo anal lleva décadas siendo un gran aliado de la prevención del VIH (y otras infecciones). Se sabe que esta práctica es, fisiológicamente, la que más expone a una persona a contraer el virus, dado que la mucosa rectal es muy frágil y puede fisurarse con la fricción de la penetración, por lo que el condón es la barrera que evita la transmisión de ITS.

Y eso no es todo. Los condones de sabores no tienen otro objetivo que hacer más placentero y divertido el sexo oral, para el cual se ha creado también una línea de lubricantes con sabor que facilitan la utilización del condón en esta práctica.

4. Los condones se llevan bien con otros métodos anticonceptivos.

Los métodos anticonceptivos son altamente eficientes, pero siempre queda un margen de error (nada puede ser perfecto). Si eres de las personas que tienen un miedo extremo a que se presente un embarazo que no estás deseando en este momento, el condón es ese extra que necesitas para evitarlo.

El preservativo puede ser utilizado simultáneamente con cualquier otro método anticonceptivo (excepto otro condón). Es más, se recomienda su uso, ya que mientras los anticonceptivos no pueden protegerte de una ITS, el condón sí lo hace.

Si eliges éste y otro método para evitar las consecuencias indeseadas que puede traer la actividad sexual, tendrás 100% de tranquilidad de que tienes la mayor protección posible ante imprevistos.

Úsalo y siéntete bien

Así que ya lo sabes, mientras más y mejor lo uses, mejor te sentirás. Y si no tienes condones a la mano, en AHF América Latina y el Caribe te los regalamos. Sólo acércate a nuestra oficina más cercana en tu país o escríbenos por Whatsapp y conoce nuestros servicios.

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