¿Cómo, cuándo y con quién revelar tu estatus serológico?

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Sheila

Recibir un diagnóstico de VIH puede generar muchas emociones: miedo, incertidumbre, tristeza o incluso alivio al encontrar respuestas a algo que te cuestionabas sobre tu salud. En este proceso, una de las principales dudas que pueden surgir es si compartir o no tu estatus serológico con alguien más.

No hay una respuesta única para esto, ya que cada persona vive esta decisión de manera distinta. En este artículo te acompañamos para que encuentres la mejor forma de decidir cómo, cuándo y con quién hablar de tu estatus serológico.

¿Es necesario salir del clóset serológico?

Una de las primeras preguntas que puedes hacerte es si realmente es necesario compartir tu diagnóstico con alguien. La respuesta es personal y depende de varios factores. Legalmente, en Chile cuentas con la protección Ley N° 19.779, que resguarda la confidencialidad del estatus serológico. Esta ley garantiza que toda información relacionada con la salud de una persona es confidencial y sólo puede ser revelada con su autorización expresa. Por lo tanto, no tienes la obligación legal de compartir tu estatus serológico con terceros.

Y más aún, la divulgación no autorizada de esta información constituye una violación a los derechos fundamentales, específicamente al derecho a la privacidad y a la confidencialidad médica. Si alguien revela tu estatus de VIH sin tu consentimiento, puedes presentar una denuncia.

Sin embargo, compartir tu diagnóstico con las personas adecuadas puede brindarte apoyo tanto emocional como práctico. Al hablar al respecto con alguien podrías sentir menos soledad y encontrar redes de apoyo que te acompañen en este proceso. También puede ser una manera de fortalecer lazos con personas que realmente se preocupan por ti.

En cualquier caso, también es válido decidir no compartirlo si consideras que puede exponerte a situaciones de discriminación, estigma o si simplemente no es tu momento.

El mejor momento para hablar de tu estatus serológico

No hay un tiempo exacto para hablar sobre el VIH. Puede ser días, semanas o incluso años después del diagnóstico. Lo importante es que sea cuando tú te sientas en un estado emocional estable. Si estás en shock o procesando emociones intensas, puede ser mejor esperar hasta sentirte más fuerte.

Algunos momentos clave donde podría ser importante hablar sobre tu estatus serológico incluyen:

  • Cuando estés comenzando una relación afectiva o sexual seria y desees construir confianza.
  • Si necesitas apoyo emocional de familiares o amistades cercanas.
  • En contextos médicos, cuando tu tratamiento pueda verse afectado.
  • Si enfrentas algún tipo de crisis y consideras que alguien de tu entorno puede brindarte ayuda.

Antes de compartir la información, pregúntate: ¿tenemos una relación de confianza? ¿Esta persona podrá brindarme apoyo o podría reaccionar de manera negativa? Si tienes dudas, una opción es hablar primero con un profesional de la salud o con una organización especializada en VIH, como AHF Chile, para recibir orientación.

Elige con quién compartir tu estatus serológico

No todas las personas en tu vida necesitan saber tu estatus serológico. Elegir con quién compartir esta información es un paso fundamental para proteger tu bienestar emocional. Compartirlo con alguien de confianza, que te respalde y que no te juzgue puede hacer una gran diferencia. Amigos cercanos, familiares comprensivos o tu pareja pueden ser buenos aliados.

En el caso de los profesionales de la salud como médicos, psicólogos y personas dedicadas a la consejería pueden ayudarte a gestionar tu tratamiento y brindarte apoyo emocional. También existen grupos de personas que viven con VIH que te brindarán un entorno seguro para hablar sin miedo al estigma.

En el ámbito de las relaciones sexuales o afectivas, compartir tu estatus serológico no es obligatorio, aunque puede ser un acto de confianza y cuidado mutuo. Recuerda que si sigues tu tratamiento y tienes una carga viral indetectable, no puedes transmitir el VIH, lo que puede ayudarte a hablar del tema con más tranquilidad.

Por otro lado, podría no ser recomendable compartirlo con personas que no sean de confianza, que puedan reaccionar de manera negativa o divulgar tu información sin tu consentimiento. La discriminación y el estigma aún existen, por lo que proteger tu privacidad también es una forma de autocuidado.

Prepárate para la conversación

Cuando decidas compartir tu estatus serológico con alguien, considera hacerlo en un espacio tranquilo y privado para que la conversación sea más cómoda. Prevé un poco de lo que la otra persona conoce sobre el VIH, ya que hay quienes pueden tener ideas equivocadas, pero si tú tienes información clara, podrás responder mejor a sus preguntas.

También debes prepararte para diferentes reacciones. Mientras que algunas personas pueden reaccionar con empatía y apoyo, otras podrían necesitar tiempo para procesarlo. No obtener una reacción empática puede hacer difícil el momento, pero conserva la calma y recuerda proteger siempre tu salud emocional.

Finalmente, toma en cuenta que no tienes que explicarlo todo de inmediato. Puedes compartir solo lo que consideres necesario y continuar la conversación en otro momento, profundizando sólo en los detalles que desees.

En suma, salir del clóset serológico es una decisión personal. No tienes obligación de contarle a nadie, pero decírselo a las personas adecuadas puede brindarte apoyo y tranquilidad. Tómate tu tiempo, evalúa los riesgos y beneficios, y recuerda que tu bienestar es la prioridad.

Si quieres conocer todos los servicios de VIH que en AHF Chile tenemos para ti, acércate a nuestras oficinas o escríbenos por Whatsapp y hay una cita hoy.